La vida es asombrosa y terrible. Si vivimos lo suficiente, experimentaremos un éxito alegre y un fracaso espectacular; un gran amor y una pérdida devastadora; momentos de profunda felicidad y etapas de oscuridad y desesperación. Esta dualidad no es un error del sistema: es la condición misma de estar vivos.

La verdad incómoda es que casi todo lo que hace que nuestra vida sea rica, plena y significativa tiene un doloroso inconveniente. Amar implica arriesgarse a perder. Intentar algo grande implica exponerse al fracaso. Conectar con otros implica mostrarse vulnerable. Aspirar a una vida con propósito implica atravesar incertidumbre y esfuerzo.

Y, desafortunadamente, lo que esto significa es que es difícil ser feliz durante mucho tiempo si entendemos la felicidad como un estado constante de euforia o bienestar sin sombras. El hecho es que la vida es dura y reparte dolor a cada uno de nosotros. Y una de las principales razones de ello es que la mente humana ha evolucionado de tal forma que, de manera natural, crea sufrimiento psicológico.

Nuestra mente está diseñada para detectar amenazas, anticipar problemas, recordar errores y proyectar catástrofes. Ese sistema nos ayudó a sobrevivir, pero en el mundo moderno puede volverse en nuestra contra. Rumiamos sobre el pasado, nos preocupamos por el futuro, nos comparamos con los demás y nos exigimos estándares imposibles. Básicamente, si vivimos lo suficiente, todos vamos a experimentar mucho dolor.

Vaya, este no parece el comienzo más optimista para un artículo. ¿Es realmente tan sombrío? ¿No hay nada que podamos hacer ante este panorama? ¿Deberíamos renunciar y arrojarnos a un pozo de desesperación nihilista?

La respuesta es no.

No podemos evitar el dolor, pero sí podemos transformar nuestra relación con él. No podemos impedir que surjan pensamientos y emociones difíciles, pero podemos aprender a reducir su impacto y su influencia. Podemos, al mismo tiempo, tomar medidas conscientes para construir una vida rica, plena y significativa.

Aquí es donde la terapia psicológica ofrece un marco valioso. La terapia puede ayudarnos a aclarar qué es realmente importante para nosotros; es decir, a clarificar nuestros valores. ¿Qué clase de persona queremos ser? ¿Qué tipo de relaciones deseamos cultivar? ¿Qué queremos aportar al mundo? Cuando identificamos con honestidad lo que es fundamental para nosotros, obtenemos una brújula interna.

Esa brújula no elimina las tormentas, pero nos orienta en medio de ellas. Nuestros valores pueden guiarnos, inspirarnos y motivarnos a hacer aquellas cosas que, aunque a veces sean difíciles o dolorosas, enriquecen y mejoran nuestra vida a largo plazo.

Además, la terapia nos puede enseñar habilidades psicológicas para manejar pensamientos y sentimientos difíciles de manera efectiva. En lugar de luchar constantemente contra ellos o dejarnos arrastrar por su fuerza, aprendemos a observarlos, aceptarlos y responder con mayor flexibilidad. Podemos entrenarnos para estar presentes, participar plenamente en lo que estamos haciendo y apreciar —de forma consciente y deliberada— los aspectos gratificantes de la vida.

Esto no significa vivir en negación ni forzar una actitud positiva artificial. Significa reconocer que el dolor es parte del paquete, pero no es el único contenido. Significa dejar espacio tanto para la herida como para la maravilla.

La felicidad sostenida quizá no consista en eliminar el sufrimiento, sino en construir una vida que merezca ser vivida incluso cuando el sufrimiento aparece. Una vida alineada con nuestros valores, nutrida por relaciones significativas y fortalecida por la capacidad de atravesar emociones difíciles sin quedar atrapados en ellas.

La vida seguirá siendo asombrosa y terrible. Habrá triunfos y fracasos, encuentros y despedidas, luz y sombra. Pero cuando aprendemos a relacionarnos de otro modo con nuestra mente y nos comprometemos con lo que realmente nos importa, el dolor ya no define nuestra historia: se convierte en parte del viaje hacia una existencia más consciente, valiente y significativa.

¡Primera cita gratis!

Estos datos solo se utilizarán con el propósito de ponernos en contacto.

MC Psicolègs

En MC Psicòlegs Orientació y Teràpia nos dedicamos al entrenamiento de habilidades y tratamiento de trastornos adaptativos, emocionales y mentales.

Nos encontramos ubicados en el centro de Lleida, en la plaza de Sant Joan.
Tfno: 625 030 785